AMOR EN TIERRAS SALVAJES. Un momento para recomenzar
AMOR EN TIERRAS SALVAJES. Un momento para recomenzar
La siguiente contracción llegó sin piedad. Chelsea gritó, y Carter reaccionó por pura adrenalina. La ayudó a acostarse en la alfombra, le acomodó la espalda, le tomó la mano.
—Estoy aquí —le aseguró—. No te voy a dejar. Respira conmigo.
—Carter… esto… esto es una locura. ¿Verdad?
—Sí —admitió él—. Pero la vamos a sacar adelante. Los tres.
El trabajo fue intenso, caótico, lleno de gritos, órdenes torpes, respiraciones irregulares y un montañés