El silencio dentro del laboratorio central de la Torre de Acero era más mortal que una explosión de torpedos bajo el mar.
La débil luz neón azul se reflejaba en la superficie de los frascos de cristal que contenían clones de Lucian, creando una visión aterradora que parecía una fábrica de almas.
Aria permanecía inmóvil, su espada de luz temblaba en su mano que comenzaba a enfriarse.
Frente a ella, la mujer a la que llamaba "Madre" sonreía con la misma calidez que en sus recuerdos de la infan