Los pasos arrastrados sobre la extensión de ceniza volcánica se convirtieron en la única melodía que acompañaba el viaje silencioso de esa pequeña familia destrozada.
Ahora habían entrado en el territorio conocido como el Mar de Niebla una vasta tierra cubierta por una densa bruma que nunca desaparece, que separa los límites del Reino de las Tinieblas del corazón del territorio del poder de Valerio.
Esta niebla no es solo vapor de agua; es la manifestación del arrepentimiento de almas perdida