La luz blanca lechosa que emanaba del Lago de Purificación debería haber sido un símbolo de pureza, pero para Aria Crescent y Alarico Obsidiana, esa luz se sintió como la mirada fría de la muerte.
En la orilla brillante del lago, miles de tropas de élite del Reino de las Tinieblas permanecían inmóviles como estatuas guardianas del inframundo.
En medio de ellas, un altar de cristal se alzaba imponente, sosteniendo un ataúd transparente que contenía a la mujer que durante diez años había acecha