La lluvia fría azotaba la frontera del territorio de la Luna de Plata, que ahora se había convertido en tierra maldita.
Chloe, la mujer que antaño caminaba sobre alfombras de terciopelo, ahora se arrastraba por el barro mezclado con cenizas de las hogueras.
La marca del Omega Eterno en su cuello latía con un color púrpura apagado, emitiendo un olor a "fracaso" que podía ser percibido por cualquier ser en ese bosque.
Intentó acercarse a un pequeño pueblo en las afueras, esperando encontrar un