En medio de los escombros aún ardiendo de la Luna de Plata, la sombra del miedo se deslizaba más rápido que las llamas.
Chloe, la mujer que alguna vez se mantuvo con arrogancia a lado de Alaric como la Luna elegida, ahora parecía una rata acorralada.
Su costoso vestido de terciopelo estaba roto en varios lugares, su rostro hermoso cubierto de hollín, y sus ojos desquiciados miraban las arcas plateadas que contenían las gemas esenciales del clan, las cuales intentaba sacar a escondidas del pal