La Montaña de Mármol ya no parecía un lugar sagrado y pacífico. Su cima ahora estaba envuelta por un resplandeciente aura plateada emanada por la forma de la diosa Aria, pero en la ladera, las tinieblas de Erebus se arrastraban como una marea venenosa.
Aria se encontraba de pie en el balcón de piedra de la tumba; la Hoja del Eclipse ahora se había fusionado con su alma, emitiendo vibraciones capaces de sacudir los átomos del aire.
Su larga cabellera plateada flotaba al viento de energía, y ca