99. SARAH
SARAH:
Gritaba con rabia, furiosa, desde la oscura y húmeda prisión donde los humanos me mantenían encerrada. Había creído, con ingenua arrogancia, que presentarme como la esposa del doctor Gael —el mismo al que estos humanos, bajo las órdenes del Beta Fenris, habían rescatado y llevado a un lugar seguro— me abriría las puertas de la libertad y me permitiría ir tras Kieran. Pero estaba equivocada. Me encontraba atrapada en un espacio que olía a miedo, polvo y metal oxidado. La desesperación com