Mundo ficciónIniciar sesiónKIERAN:
Me detuve de golpe, clavando mis garras en la tierra húmeda y levantando apenas un poco de polvo. Mi pecho se agitaba, no solo por la carrera, sino por la visión que Atenea había señalado. Frente a nosotros, en el corazón del claro, las brujas se habían reunido alrededor de un altar improvisado. Sus cánticos resonaban como un eco oscuro en el aire, entrelazándose con la energía que parecía vibrar incluso en l







