Mundo de ficçãoIniciar sessãoCLARIS:
Miré a mi Alfa, y fue en ese instante cuando me di cuenta del error que había cometido. Le había faltado el respeto, y ahora todos tenían sus miradas fijas en mí, cargadas de una mezcla de juicio y desconcierto. Entre el miedo y la agonía que me consumían, no fui consciente de que debía detenerme, de que necesitaba pedir su opinión antes de actuar impulsivamente.
—¡No, esa mujer no va a venir






