191. UN DESTINO ATERRADOR
KIERAN:
Comencé a vislumbrar el entramado oscuro y complejo de las tres Lobas Lunares. Ferins escuchaba cada palabra con la atención de quien sabe que cada detalle puede cambiar el curso del destino. Su interés no era casual; estaba aprendiendo de Farel, el beta que había servido a mi padre con lealtad inquebrantable porque no había podido casarse y tener un descendiente. Su pareja destinada, la Loba Empática, junto a la Guardiana, fallecieron antes de cumplir su destino; solo había sobrevivid