185. LAS PREOCUPACIONES DEL BETA
FENRIS:
Observaba a mi Alfa desde el otro lado del despacho, un espacio sombrío que apenas era iluminado por la fría luz de la luna filtrándose entre las delgadas cortinas. Kieran me había llamado con urgencia en medio de la madrugada, y como siempre, acudí. Era mi deber como su Beta, pero hoy mi mente estaba en otra parte. Clara, mi compañera destinada, la loba empática, había puesto una vez más mi paciencia al límite. Su testarudez parecía un desafío constante, y el tiempo que pasaba lejos