De vuelta en La Fortaleza, Nuria escondió la caja metálica en el fondo de su armario, sepultándola bajo una pila de mantas de invierno, se sentó en el borde de la cama con el corazón latiéndole desbocado, el reloj digital marcaba las 03:15 AM.
Tenía el dinero, tenía las pruebas contra su padre y ten