Empujé la puerta de la camioneta con el hombro. Darío se bajó del lado del conductor, rodeó el cofre bajo la lluvia, agarró la manija de mi lado y jaló la puerta abierta por mí.
Salí del vehículo y el agua me golpeó de frente. En unos segundos mi blusa estaba completamente empapada, pesada y pegada