Mundo ficciónIniciar sesiónPuerto Andraka, cinco años después.
Si el infierno tuviera aire acondicionado y vistas al mar sería el despacho de León Armand.
León estaba sentado en su silla de cuero leyendo un informe con la misma emoción con la que alguien lee la lista de la compra, tenía cuarenta años, pero sus ojos grises parecían tener cien, ya no había rastro del hombre que reía en la playa con Nuria, solo qued







