El papel seguía sobre la cama.
La frase seguía ahí.
Usar si vuelve a desregularse.
Elena la miró como si el idioma hubiera dejado de ser el suyo.
Como si las palabras no fueran palabras, sino bisturíes.
Su duelo.
Su ataque de pánico.
La muerte de su madre.
Todo reducido a un posible uso.
A una herramienta.
A una salida legal.
—Elena.
La voz de Rodrigo llegó baja.
Cerca.
No la tocó enseguida.
Solo se agachó frente a la cama y le sostuvo la mirada.
—Respira.
Ella no sabía si estaba respirando.
Sa