Derek estaba apoyado en el marco de la puerta de la cocina, observándola. Tenía los brazos cruzados sobre el pecho, con una expresión entre divertida y curiosa.
Por un instante, ninguno de los dos habló. Luego, se apartó del marco y entró en la cocina. —Bueno —dijo en voz baja—. Esto es inesperado.
—Derek… me asustaste —exclamó Olivia, llevándose una mano al pecho como para calmar su corazón acelerado—. ¿Te presentas, quieres?
Una lenta sonrisa se dibujó en su rostro. —¿Y echar de menos esa vis