Derek miró fijamente a Olivia durante un largo rato, con una expresión indescifrable, como si intentara descifrar si la había oído bien. —¿No puedes? —preguntó lentamente. Luego frunció ligeramente el ceño—. ¿O no quieres?
Por un instante, casi pareció… dolido. El pensamiento sobresaltó a Olivia. Derek no era el tipo de hombre que se dejaba ver dolido por nada. Era seguro de sí mismo, tranquilo, siempre tenía la situación bajo control. Se dijo a sí misma que debía de haberlo imaginado.
Negó con