La lluvia fina empapaba mis cabellos castaños rebeldes, pegándolos a mis mejillas mientras el aire frío de la tormenta se colaba bajo mi chaqueta de cuero negra. Dar un paso atrás sobre la piedra resbaladiza del balcón exterior requería un equilibrio que mi cuerpo, afectado por las seis semanas de mi embarazo secreto, apenas podía sostener.
Frente a mí, envuelto por las sombras densas de la medianoche, Rocco Altamirano avanzaba de forma lenta, implacable. Su camisa negra de algodón, empapada po