La frase impresa con letras recortadas de periódico seguía grabada a fuego en mi mente, robándome el aire por completo.
"La historia se repite, Altamirano. Esta también va a morir por tu culpa".
El papel temblaba entre mis dedos mientras la neblina del amanecer comenzaba a teñir de un gris mortecino los ventanales altos del vestíbulo. Rocco continuaba a escasos centímetros de mí, atrapándome contra el borde de la gran escalera central con su cuerpo robusto y sólido.
Su fachada de hombre de nego