La llamada de nuestros abogados llegó esa misma tarde, apenas unas horas después de haber salido de la oficina de Valdés. Rocco había pasado la mañana entera coordinando con el bufete la entrega formal de los documentos las copias certificadas de la carpeta de cuero, el sobre sellado, los registros digitales que Carlos había resguardado en el servidor externo, y para cuando el sol empezaba a bajar sobre los jardines de la mansión, todo estaba ya en manos de la fiscalía especializada en delitos