POV Martina
En ocasiones, lo más aterrador no es el caos.
Es la calma.
Esa calma densa que se instala después de una tormenta y que parece frágil, como un cristal a punto de quebrarse. Porque tras tantas batallas, cuando el horizonte se despeja, lo único que me pregunto es: ¿cuánto durará antes de que vuelva a oscurecer?
Los días recientes con Santiago habían sido precisamente eso: una calma inesperada, casi inquietante.
No es que nos hubiéramos convertido en una pareja amorosa, ni siquiera en