Solo cuando la ausencia del aire comienza a hacerse notar, es que Dmitry e Inna aceptan dejar que el beso termine. Pero aun cuando el contacto de sus labios se pierde, ninguno de ellos queda indiferente, por el contrario, los deja con una mezcla de emociones. Sus labios se separan lentamente y cuando sus miradas se encuentran, Dmitry e Inna permanecen en silencio por unos minutos, sus respiraciones aún agitadas por la intensidad del beso compartido.
Él la observa, tratando de leer sus emociones