El sonido amortiguado de la voz de Nikolay hablando por teléfono en el pasillo apenas logra colarse a través de la puerta entreabierta. Inna está cómodamente sentada en la silla de la habitación, mientras nuevamente se encuentra con su cabeza ligeramente inclinada mientras la enfermera aplica un ungüento frío sobre la herida en su frente antes de colocar un nuevo vendaje.
Agradece en silencio que Nikolay haya sido retirado de la habitación, aunque la tranquilidad que esto le brinda es momentánea