La luz matinal se cuela a través de las cortinas blancas de la habitación. Inna se encuentra sentada en la cama, vestida con la típica bata azul claro del hospital y la cabeza ligeramente inclinada mientras el médico revisa la cortada producida por el golpe. El vendaje que cubría su cabeza se encuentra a un lado, desechado en el tacho de la basura, manchado de un tenue color rojizo.
A pesar de la incomodidad, y de la ligera puntada que le da cada tanto, Inna mantiene una postura tranquila, cons