La estancia está iluminada con la tenue luz amarilla del atardecer, misma que parece darle un aire aún más tenso a la reunión. Sentado a la cabecera de la mesa principal, Arman se encuentra revisando con cuidado y por última vez las carpetas que Vera le había entregado días atrás. Cada página, cada documento, cada fotografía que se encuentra en esa carpeta se había analizado con un ojo clínico.
De hecho es muy acertado el afirmar que en los últimos tres días, Arman no había hecho nada más que