Dmitry entra en la oficina con una taza humeante de té de manzanilla en las manos. Una vez que cierra la puerta detrás de él, su mirada se fija en Anastasia, quién ahora se encuentra sentada en el sofá, con las manos temblorosas descansando sobre su regazo. Sus hombros se encuentran ligeramente encorvados, reflejando el peso emocional que carga ese momento.
Sin decir palabra alguna, Dmitry camina hasta quedar a su lado y deja la taza sobre la pequeña mesa de centro frente a ella, luego toma a