El alivio invadió a Olegda cuando vio a Andrés ileso, aunque visiblemente impactado por el incidente. Corrió hacia él, dejando a un lado cualquier barrera que pudiera haber existido entre ellos, y lo abrazó con fuerza. Sus ojos estaban húmedos de emoción contenida, y un suspiro escapó de sus labios al constatar que estaba bien.
Andrés correspondió al abrazo de Olegda, sintiendo el calor reconfortante de su cercanía. A pesar del susto, su corazón se calmó al sentir su preocupación genuina. Se mi