Andrés caminaba de un lado a otro en el estudio de su padre, su mente consumida por una mezcla de frustración y compasión. El peso de los acontecimientos recientes le había pasado factura; la traición de su padre y los posteriores procedimientos legales le habían dejado un sabor amargo de resentimiento y deber filial.
Su padre, ahora confinado en su lujosa casa como parte de su sentencia, estaba sentado en el gran sillón, su forma debilitada contrastaba marcadamente con la figura una vez formi