El mayordomo entró en la sala para entregar el chocolate caliente a Olegda y Mónica cuando vio la emotiva escena que se estaba desarrollando. Mónica vio al mayordomo, tomó la taza y le dio las gracias. Él se fue para ir a prepararles la cena.
Luego de sus emotivas charlas y de ponerse al día con las pequeñas cosas que sucedieron de momento, Olegda fue a su dormitorio. Era de color rosa claro y tenía una cama tamaño princesa en el centro. Un retrato muy grande de ella misma colgaba encima de la