El cielo de la ciudad estaba teñido con los últimos tonos cálidos del atardecer cuando Ethan, vestido impecablemente con un traje oscuro, llegó a recoger a Katy. La luz de las luminarias resaltaba la elegancia del restaurante, un lugar emblemático de la ciudad con su fachada de mármol y luces suaves que creaban una atmósfera íntima.
Al entrar, el murmullo de la charla elegante y la música suave les dieron la bienvenida. Mesas finamente vestidas con mantelería blanca y velas titilantes ofrecían