La arena del Sahara revoloteaba mientras El Escarabajo de Oro antigua máquina de guerra con forma de escarabajo gigante se abría paso a toda velocidad a través del mar de arena. Sus patas mecánicas de metal negro-dorado se movían con un ritmo que destruía los montículos de arena, dejando un rastro caliente y ardiendo.
En su interior, Sebastián estaba sentado en el asiento de piloto hecho de fibras nerviosas orgánicas, conectado directamente a su sistema nervioso a través de su armadura negra.