El despacho de abogados más prestigioso de Madrid, ubicado en una zona donde el silencio se compra con cheques de seis cifras, fue el escenario donde Sebastián de la Cruz lanzó su primera ofensiva legal seria contra el dominio de Valeria Miller.
No era una demanda por paternidad convencional, ya que los registros digitales seguían blindados por Bruno Vales, sino una petición de auditoría tutelar basada en la supuesta inestabilidad psicológica de Valeria tras su coma prolongado.
Sebastián sabí