Lo que antes fueron los fértiles campos de maíz de Iowa se habían convertido en un mar de metal retorcido y piezas de repuesto oxidadas que se extendía hasta donde alcanzaba la vista.
En el "Cementerio de Máquinas", el cielo siempre estaba cubierto por una bruma de hollín y partículas de aceite vaporizado. Némesis utilizaba esta región como un vertedero masivo para las unidades que fallaban, las que eran dañadas en combate o aquellas cuyos algoritmos se volvían "erráticos".
No toquéis nada adv