Roger llevó a Lili y Bruno a la casa, ya la señora Alma y Clarissa los esperaban, también estaban muy preocupados, una empleada le entregó un té a Lili para que se calmara, sus lágrimas corrían y estaba en silencio angustiada por su hija, los policías se instalaron en la casa, Roger no dejaba de caminar por la sala con el teléfono en mano, esperando una llamada de los secuestradores, por lo que dijo Lili iban directo por su pequeña hija.
Bruno estaba cabizbajo pensando en su pequeña hermana y o