Roger verificó la hora y miró al policía quien asintió listo, bajo cargando la bolsa con el dinero, cada paso que daba hasta el basurero era eterno, se paró frente al lugar mirando a todos lados, cuando no había nadie mirando, hecho la bolsa rápidamente, pero se quedó ahí de pie por unos minutos.
Su teléfono sonó. “¿Tienes el dinero?”. Le preguntaron desde el otro lado con ansiedad.
Roger afirmó. “Si, lo he dejado donde quedamos, ahora entrégame a mi hija”.
El hombre le advirtió. “La verá cua