José seguía en los separos junto a su madre, el abogado llegó, José se acercó molesto. “¿Por qué no me dejan ir?”.
El abogado le informó. “No hay más pruebas que las grabaciones, estoy pidiendo un exhorto para tu liberación y la de tu madre, espero la resolución en unos minutos”.
José entendió y se alejó, revisando la hora ya habían pasado casi 24 horas desde que Bianca y Clara estaban en la cueva, ya podrían estar muertas, el sonrió y regresó a la pequeña banca acostándose sin remordimientos