CAPÍTULO 22: EL REGALO DE ARANDHIA
LEYLA
Luego de mi intensa mañana con Krul, he subido a la muralla más alta de Vargheim para pensar en todo lo que me ha contado. Aquí, el viento del norte golpea con la fuerza de un mazo de hielo. Siento la presencia de Krul a mi espalda, que irradia el calor de una montaña. No necesito girarme para saber que está ahí; el lazo que ahora nos une me permite sentir su vigilancia: una mezcla de protección feroz y una curiosidad oscura por ver cómo reaccionaré a to