Salí de la habitación y recorrí los pasillos de la ciudadela hasta encontrar a Valerius en la biblioteca astronómica. Estaba rodeado de mapas estelares y libros cuyas páginas crujían como huesos viejos.
—¿Cuánto tiempo tenemos? —pregunté sin preámbulos.
Valerius levantó la mirada. Sus ojos estaban inyectados en sangre.
—Menos del que pensaba. El Fénix no viene solo. Viene con la Legión de Hierro. Los Alfas del Sur han sido purificados, Lia. Ya no son lobos, son cáscaras de luz que solo ob