Una vez que Krad capto la esencia de los carroñeros nos dispusimos a comenzar el vuelo, el aroma que quedaba en el pedazo de tela que nos habían proporcionado era tenue, habían pasado varios días y la esencia se estaba disipando, sin embargo, teníamos que intentarlo.
Comenzamos a sobre volar la montaña, intentando ir tan bajo como los árboles nos lo permitieron. Tras un par de horas sobre volando toda la ladera, Krad alcanzo a sentir un aroma similar a lo que estábamos buscando.
De inmediato se