Mundo de ficçãoIniciar sessãoLeonard me observa fijamente, con el teléfono en la mano. Tengo que acostumbrarme a escucharlo decir así.
—Disculpe, disculpe —en serio Clío, tienes que calmarte, me digo—. Bueno, ahora está en un campamento por la escuela, debe llegar en dos días. Leonard pasa una mano por su cabello impecable, un gesto que rara vez le he visto, lo que me dice más de lo que sus palabras podrían expresar. Está en






