46. EL ENCUENTRO CON CINTIA
Volvemos a la mesa todos. David y Gloria regresan felices; se ve que están realmente enamorados. Y sin saber por qué, a mi mente vienen Brayan y Edna, mis dos queridos amigos. Y para alejarlos de mi pensamiento, giro la cabeza para observar a Leonard, que trata nerviosamente de coger una oliva de la copa.
—Clío, le estaba diciendo a David —interviene Gloria—, para hacer una comida el domingo, y que vengan tú y Lúa.
—Lo siento mucho, Gloria, pero los fines de semana para mí son sagrados; los