Mundo de ficçãoIniciar sessãoEn la cárcel de mujeres, las rejas suenan con sus chirridos infernales. Una mujer guardia se acerca y se detiene frente a mi celda.
—Señora Lyssa, sígame. Tiene visita —anuncia ante mis ojos asustados. Sigo a la guardia, pensando que a lo mejor es Leonard de nuevo. Pero mi desilusión es grande cuando, detrás del cristal, veo la imagen de mi esposo sonriente. —¿Qué haces aquí, Rodrigo?






