«¡Estoy bien! Lo siento. Lo siento. Conexión pésima, no he estado mirando el móvil».
«No me hace ninguna gracia, hermanita, ninguna. Te juro que estoy a punto de castrar a Chandler por secuestrarte».
«Chandler no tiene la culpa de la tormenta de nieve y no me ha secuestrado. Estoy bien y ya voy de camino a casa, así que cálmate, por favor».
—Emily se está volviendo loca, ¿verdad? —preguntó Chandler tras incorporarse finalmente a la carretera.
El teléfono de ella y todos sus mensajes hostiles es