Elena parpadeó, sin saber qué decir y sorprendida por su franqueza. Abrió la boca, pero no tuvo tiempo de decir nada antes de que Emily interviniera.«Sí, le encantaría bailar. ¿A ti no, Elena?», preguntó Emily con una sonrisa maliciosa y traviesa.Elena entrecerró los ojos mirando a su hermana y observó cómo Emily soltaba una carcajada antes de volver a prestarle atención a Daniel. «Claro», le dijo a Chandler, «pero para que lo sepas, soy pésima bailando».Él le sonrió entonces. —Por alguna razón, me cuesta mucho creerlo —dijo Elena.—Hablo en serio —insistió Elena.—Entonces supongo que no tienes de qué preocuparte, porque verás, Elena —se acercó a su oído, tanto que se le erizó el vello—, yo también soy un pésimo bailarín, así que supongo que lo resolveremos sobre la marcha.Por suerte, se apartó un poco para que ella pudiera dejar de contener la respiración y le sonrió. Chandler se puso de pie y le tendió la mano. Elena la tomó y, juntos, se dirigieron a la pista de baile.—-----
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