Lo único que habría podido apartar la atención de Elena de Chandler era su hermana acercándose a su lado a toda prisa con una sonrisa maliciosa en el rostro. Sus ojos brillaban por las lágrimas, y Elena sintió su felicidad por ella como una dulce ola. —Sé que puede que no quieras, pero habla con él —le dijo Emily.
Elena negó con la cabeza. Sí, lo echaba de menos de forma terrible, pero ya había pasado por esta fase con él antes. Le había dado otra oportunidad y aquí estaba... dolida de nuevo. Q