Por encima del hombro, Elena le lanzó una mirada de reprimenda. —Supongo que has olvidado que también sé hornear.
Chandler levantó las manos entre risas. —Punto para ti, Princesa, punto para ti.
Ella negó con la cabeza. —Por supuesto que sé cocinar y se me da bien.
Sacando una silla de la mesa con el pie, Chandler se sentó y se dedicó sin ningún pudor a observarla moverse por el pequeño espacio de la cocina.
—¿Cómo es que Emily y tú lo hacéis todo juntas y, en cambio, Elijah y tú no estáis tan