Ella inhaló aire. —¿Por qué hicisteis eso?
—¿Quién sabe? —admitió él—. Teníamos diecisiete años y estábamos aburridos, y nuestros amigos probablemente pensaron que seríamos demasiado acojonados para hacerlo.
Elena pensaba en voz alta, se estaba dando cuenta. Especialmente cuando intentaba entender algo. Y ahora mismo, intentaba entenderlo a él. Miraba esa foto con tanta intensidad que le sorprendía que no saltara de la pared.
—Con razón —murmuró ella.
Él dio un paso más cerca por detrás de ella