—Eres increíblemente sexy, Elena —dijo él, aumentando el ritmo.
El cuerpo de ella empezó a convulsionar ante esas palabras y abrió la boca. Presintiendo que estaba a punto de soltar un grito ensordecedor, él le tapó la boca con la otra mano, silenciándola. La gloria la inundó al correrse, mientras su cuerpo se contraía rítmicamente alrededor del de él. A sus cuerpos les costaba calmarse y separarse. Su corazón latía a mil por hora y Chandler todavía movía la mano despacio, haciendo que pequeñas