El hombre ni siquiera quería pelear con ella,
¡y por Dios que ella quería pelear! —¿Qué haces aquí? Creí que habías dicho que ibas a buscar otra habitación para ti —dijo.
Se detuvo de camino al mueble bar y se giró para mirarla fijamente—. El hotel está lleno por la fiesta. No les quedan habitaciones libres —le dijo.
Qué conveniente, pensó Elena. Lo vio girarse y servirse una copa, que terminó de beber antes de volverse hacia ella de nuevo—. Elena… —empezó a decir mientras se acercaba.
—No me l